Soy una orgullosa mamá vegana de tres niñas y esa condición me ha inspirado a compartir mi experiencia con otras mamás sobre la maravillosa tarea de conducir a los pequeños hacia una alimentación saludable. Las ingesta de verduras es siempre un obstáculo, pero hay formas deganar la batalla y que, incluso, disfruten comerlas.

TODAS LAS VERDURAS SON IMPRESCINDIBLES

Pero especialmente las verdes son las más ricas en vitaminas, minerales y proteína, precisamente son las que los niños se niegan a comer con mayor frecuencia. Algunas son superfoods como el aguacate, la kale y la espinaca. La clave es entender que, si eres constante, el paladar infantil irá acostumbrándose progresivamente, siempre recomiendo no esconderlas, si el niño lo descubre podría ser contraproducente, pero en casos de rechazo total podemos iniciar el proceso disfrazándolas, luego usarlas como decoración de platos o toppings para que las prueben mezcladas con otros alimentos, y finalmente las probaran solas.

“Introducir verduras en los postres es un descubrimiento que me ha cambiado la vida” 

En el caso de mis niñas, las verduras crudas no les apetecen, solamente las zanahorias y pepino con Tajín, pero jamás sería una petición espontánea en mi cocina. El aguacate les encanta, se lo comen solo sin problemas ¡Los espárragos verdes asados les fascinan! Aunque son costosos fuera de temporada, no dudo en comprarlo. Las espinacas no son muy exitosas, en cambio las alcachofas al horno con aceite de oliva y sal, son toda una sensación ¡Sí, solo aceite y sal! La lechuga solo se la comen encima de los sopes, nunca en ensalada o en otro platillo. El truco infalible es introducirlas en los postres, este descubrimiento me ha cambiado la vida.

Tengo varias recetas que puedo recomendarles: El pastel o muffins de zanahoria, muy sencillos de preparar y súper ligero; el mousse de chocolate, que se hace con aguacate; los brownies de camote o de garbanzo desaparecen literalmente en segundos; el panqué de plátano, al que sugiero agregar calabaza triturada. Pero si hay algo que mis pequeñas aman son los helados, tengo una receta de helado de Kale que logra que lo consuman sin ningún problema, me viene perfecto pues la menor no es muy fan de los smoothies, que es la otra forma de darles Kale y hojas verdes. Otra receta que prefiere una de mis hijas, Sofía, es el smoothie de acai con chocolate, semillas de hemp y plátano. Debemos estar atentas cambiando las recetas e investigando nuevas formas de incluir las verduras menos apetecibles en su dieta. Cada niño es un caso particular que debe ser atendido según sus requerimientos individuales, debemos esperar cambios continuos en sus gustos, hay que mantener la
imaginación trabajando, tanto en la combinación, preparación y  presentación de los platos.

Todo intento es válido, incluso servir alimentos en formas de estrellas o animales, (menos pagarles, ya lo intente y no funciono ¡Todos cometemos errores!) Estamos hablando de la alimentación de tus niños, si algo requiere energía y dedicación es su bienestar. Estas y muchas otras recetas están en mis redes sociales, te invito a visitarlas ¡No te dejes vencer!

¡Abrazom!

 ¡Imaginación, participación y presentación de los platos es la clave para motivarlos!

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